Es una de las dudas más habituales al elegir un anillo, una alianza o unos pendientes: ¿oro blanco u oro amarillo? A primera vista la diferencia es solo de color, pero detrás hay otras preguntas que conviene resolver antes de decidir: si uno es más caro que el otro, por qué algunas piezas de oro blanco amarillean con los años y cómo se cuida cada uno.
En esta guía lo explicamos de forma sencilla, para que elijas con criterio y sepas qué esperar de tu joya con el paso del tiempo.
El oro es amarillo: lo que cambia es la aleación
El oro puro es amarillo y muy blando. Para que una joya sea resistente y aguante el uso diario, el oro se mezcla con otros metales, y esa mezcla se llama aleación. La proporción de oro que contiene es lo que indican los quilates o, en términos legales, la «ley».
Esas cifras son milésimas de oro puro. El oro de 18 quilates tiene 750 milésimas, el de 14 quilates 585 y el de 9 quilates 375. Y aquí está la clave: un oro blanco y un oro amarillo pueden tener exactamente la misma ley. Lo que cambia es con qué otros metales se ha mezclado el oro, no cuánto oro lleva. Si quieres profundizar en los quilates, tienes la guía sobre las diferencias entre oro de 9, 14 y 18 quilates.
Qué es el oro blanco
El oro amarillo se consigue aleando el oro con metales como la plata y el cobre, que mantienen su color cálido. El oro blanco, en cambio, se alea con metales de tono blanco, que rebajan el amarillo del oro hasta dejarlo en un tono claro, entre blanco y gris suave.
Para conseguir ese blanco brillante tan característico, la mayoría de piezas de oro blanco reciben además un baño fino de rodio, un metal blanco y muy reflectante de la familia del platino. Ese baño es el que da a la joya el acabado luminoso que se ve en el escaparate.
Por qué el oro blanco se pone amarillo
Es una de las preguntas que más se repiten, y tiene una explicación sencilla. Con el uso, el baño de rodio se va desgastando poco a poco, sobre todo en las zonas que más rozan, como la parte interior de un anillo. Al desgastarse, empieza a asomar el color natural de la aleación, que es ligeramente cálido, y la pieza parece haber amarilleado.
No es un defecto ni significa que el oro sea de peor calidad: el oro sigue siendo el mismo y con la misma ley. Es el acabado lo que se ha gastado, y tiene arreglo: en un taller de joyería se puede volver a rodiar la pieza para que recupere su blanco original.
La rapidez con la que ocurre depende del uso. Un anillo que se lleva a diario y roza con todo lo nota antes que unos pendientes o un colgante, que apenas sufren roce.
¿Qué es más caro, el oro blanco o el amarillo?
Es la duda que más se busca, y la respuesta corta es que el color no decide el precio. Lo que más pesa en el valor de una joya es la cantidad de oro que contiene, es decir, la ley y el peso de la pieza. Un anillo de oro blanco y otro de oro amarillo con los mismos quilates y el mismo peso llevan la misma cantidad de oro.
A partir de ahí, el precio final de cada pieza depende de más cosas: el diseño, el trabajo de fabricación, las piedras que lleve y, en el caso del oro blanco, el acabado de rodio. Por eso lo útil no es comparar colores, sino comparar piezas concretas con la misma ley y un peso parecido.
| Oro amarillo | Oro blanco | |
|---|---|---|
| Aleación | Oro con metales como plata y cobre | Oro con metales de tono blanco |
| Acabado | Color propio, sin baño | Normalmente con baño de rodio |
| Con los años | Puede perder brillo; se pule | El rodio se desgasta; se vuelve a rodiar |
| Quilates posibles | Los mismos: 9, 14 o 18 | Los mismos: 9, 14 o 18 |
| Combina con | Tonos cálidos y estilos clásicos | Diamantes, piedras claras y estilos actuales |
¿Dudas entre oro blanco y amarillo?
Te enseñamos piezas de los dos colores para que veas cómo quedan y elijas con calma.
Ver la colección de joyería →Cuál elegir
No hay uno mejor que otro. La elección depende sobre todo del gusto personal, pero estos criterios ayudan:
- El resto de tus joyas. Si ya llevas a diario piezas de un color, elegir el mismo hace que todo combine.
- Las piedras. El oro blanco realza los diamantes y las piedras claras; el amarillo da calidez a esmeraldas, rubíes o perlas.
- El mantenimiento. El amarillo no necesita baño; el blanco puede pedir un rodiado cada cierto tiempo si se lleva a diario.
- El uso. Para una alianza que no te vas a quitar nunca, piensa en cómo quieres que se vea dentro de unos años.
En la colección de Club Natura Lufada hay piezas de los dos colores y en distintos quilates. En oro blanco, por ejemplo, el Anillo Mediterráneo de oro blanco de 9 quilates o el Anillo Lujo Zafiro de oro blanco de 18 quilates; en oro amarillo, el Anillo Capricho Eterno de 18 quilates o el Anillo Elegance de 9 quilates.
Cómo cuidar cada uno
Los dos se cuidan de forma parecida, con algún matiz para el oro blanco:
- Quítate las joyas para hacer deporte, limpiar con productos químicos o bañarte en piscinas con cloro.
- Ponlas después de las cremas y el perfume, no antes.
- Límpialas con agua tibia y jabón neutro y sécalas con un paño suave. Tienes el paso a paso en la guía sobre cómo limpiar joyas de oro.
- Guárdalas por separado, para que no se rayen unas con otras.
- En el oro blanco, si notas que amarillea, llévalo a rodiar a un taller de joyería en lugar de intentar arreglarlo en casa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es más caro, el oro blanco o el amarillo?
El color no decide el precio. Lo que más pesa es la cantidad de oro, es decir, los quilates y el peso de la pieza: un anillo de oro blanco y otro de oro amarillo con la misma ley y el mismo peso llevan la misma cantidad de oro. El precio final depende además del diseño, la fabricación, las piedras y, en el oro blanco, el acabado de rodio.
¿Por qué el oro blanco se pone amarillo?
Porque la mayoría de piezas de oro blanco llevan un baño de rodio que se desgasta con el uso, sobre todo en los anillos. Al desgastarse asoma el color natural de la aleación, que es ligeramente cálido. No es un defecto: el oro es el mismo y la pieza se puede volver a rodiar en un taller de joyería.
¿El oro blanco es oro de verdad?
Sí. Es una aleación de oro con metales de tono blanco y puede tener los mismos quilates que el oro amarillo: 9, 14 o 18. La ley indica la proporción de oro puro que contiene, igual que en el oro amarillo.
¿Cada cuánto hay que rodiar el oro blanco?
Depende del uso. Un anillo que se lleva a diario y roza con todo puede necesitarlo antes que unos pendientes o un colgante. Lo práctico es volver a rodiarlo cuando se note que la pieza ha perdido su blanco brillante.
¿Qué es mejor para una alianza, oro blanco o amarillo?
Es una cuestión de gusto. El amarillo no necesita baño y mantiene su color; el blanco tiene un acabado muy luminoso, pero puede pedir un rodiado cada cierto tiempo si se lleva a diario. Conviene elegir pensando en el resto de joyas que se llevan y en cómo se quiere que se vea con los años.
Conclusión: mismo oro, distinto acabado
Entre el oro blanco y el oro amarillo no cambia la cantidad de oro, sino la aleación y el acabado. Con los mismos quilates y el mismo peso, el oro que contienen es el mismo; lo que decide es el gusto, las piedras, el resto de joyas y el mantenimiento que se está dispuesto a dar. Y si un oro blanco amarillea, tiene arreglo: un nuevo baño de rodio le devuelve su brillo.
En Club Natura Lufada puedes ver la colección de joyería en oro blanco y amarillo con asesoramiento personal, o escribirnos desde el formulario de contacto y te ayudamos a elegir.